{"id":18561,"date":"2026-10-06T17:54:46","date_gmt":"2026-10-06T20:54:46","guid":{"rendered":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/?p=18561"},"modified":"2026-10-06T17:54:48","modified_gmt":"2026-10-06T20:54:48","slug":"un-messi-para-cada-uno-de-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/?p=18561","title":{"rendered":"UN MESSI PARA CADA UNO DE NOSOTROS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Por Mariano Quiroga) Messi es el jugador que le puso cara a esta era hipermoderna, y lo m\u00e1s raro es que lo hizo casi sin hablar. Nunca fue de discursos. Fueron otros los que lo contaron: los pibes que recortan sus goles desde catorce \u00e1ngulos distintos, las cuentas de fan\u00e1ticos que lo multiplican en pantallas, el enjambre an\u00f3nimo que fabrica video tras video sin que nadie se lo pida ni se lo pague. Nunca hubo un jugador tan narrado ni uno tan poco dispuesto a narrarse. Aprendi\u00f3 a contarse a trav\u00e9s de los dem\u00e1s, como esos viejos que dejan que los nietos cuenten la historia de la familia y, en el cuento, quedan mejor de lo que fueron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo empez\u00f3 mucho antes de que existiera la palabra \u201cviral\u201d. Un nene de Rosario con un problema de crecimiento que su club de ac\u00e1 no pod\u00eda costear, un contrato firmado en una servilleta en el Barcelona del a\u00f1o 2000, un debut en primera en 2004. Mientras \u00e9l crec\u00eda, crec\u00edan las redes: de los foros a Facebook, de Facebook a YouTube, de YouTube a esta picadora infinita de segundos que hoy llamamos feed. Crecieron juntos, y con ellos creci\u00f3 tambi\u00e9n la tribuna de los que no lo entend\u00edan. Durante a\u00f1os se lo acus\u00f3 de no sentir la camiseta, de ser un genio catal\u00e1n prestado, de achicarse cuando le tocaba cantar el himno. Lo juzgaron los que miraban la pantalla con la paciencia de un sem\u00e1foro en verde. Y no supieron interpretarlo, porque para interpretarlo hay que tener algo que esta \u00e9poca vendi\u00f3 barato: tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque el algoritmo nos hizo creer que Messi es una jugada. Treinta segundos: la gambeta, el pase, el zurdazo al \u00e1ngulo, la m\u00fasica pegadiza, el corte. Un cuerpo que flota entre cuatro rivales como si la cancha fuera un sue\u00f1o ajeno. Pero el partido dura noventa minutos, y casi todos los noventa son una caminata. Messi camina, mira, se esconde del marcaje, vuelve a mirar, pierde una pelota, la recupera, la vuelve a perder. Ah\u00ed vive el verdadero Messi, en la parte que nunca se subi\u00f3 a ninguna red porque no deja likes. Lo que se ve es la cumbre y lo que se oculta es la monta\u00f1a. Una cultura que s\u00f3lo quiere cumbres produce, tarde o temprano, gente que se cree con derecho a la altura sin haber subido ni un metro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es el \u00e9xito en el primer intento: el eufemismo con el que el mercado vende la impaciencia como virtud. Lo llaman \u201cagilidad\u201d, \u201cdisrupci\u00f3n\u201d, \u201csalir al mercado r\u00e1pido\u201d, y lo que nombran es una trituradora que descarta lo que no rinde a la primera. El que no pega a la primera, afuera. El proyecto que tarda, afuera. El pibe que no explota a los veinte, afuera, y sin pasaporte para volver. Por cada historia de \u00e9xito instant\u00e1neo que nos muestran hay una fila silenciosa de intentos que el sistema escupi\u00f3 antes de que maduraran, y esa fila es la que no sale en las notas de color. El \u00e9xito de pocos es el cementerio prolijo de muchos. \u00bfCu\u00e1ntos Messi malogrados habr\u00e1 en el camino, por cada uno que tuvo quien le pagara el tratamiento, la paciencia y la segunda oportunidad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mir\u00e1 su calendario. Cinco Mundiales: 2006, 2010, 2014, 2018, 2022. Cinco veces la misma puerta, cinco veces el mismo golpe en el pecho. Perdi\u00f3 una final en casa del rival a punto de besar la copa, y tras una eliminaci\u00f3n lleg\u00f3 a anunciar que se iba de la selecci\u00f3n. Una renuncia en caliente, la de alguien que ya no aguanta, y que despu\u00e9s revirti\u00f3, que es lo m\u00e1s humano que se puede hacer con una renuncia. Despu\u00e9s vinieron las Copas Am\u00e9rica y, al final del camino, Qatar. A los treinta y cinco a\u00f1os levant\u00f3 la copa que el mundo le deb\u00eda. Veinte a\u00f1os de intentos contra un mundo que dictaba sentencia cada cuatro. Y mientras tanto lo pitaron, lo midieron contra el fantasma de Maradona, lo condenaron antes de tiempo, lo declararon \u201cterminado\u201d y lo declararon \u201cfr\u00edo\u201d y lo declararon \u201cno apto para esta camiseta\u201d. Los mismos que lo despreciaron hoy se hacen fotos con la bandera. La hipocres\u00eda de la tribuna es el \u00fanico deporte donde nadie pierde nunca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los n\u00fameros del fracaso son la parte que no se cuenta. Cualquier atleta de alto rendimiento falla m\u00e1s de lo que acierta: el mejor goleador yerra m\u00e1s disparos de los que embocan, el mejor lanzador pierde m\u00e1s duelos de los que gana. Eso no es una falla de la excelencia. Es su textura. Quien fracasa seguido y sigue es lo que llamamos, sin pensarlo mucho, un profesional. Y quien aguanta el odio de los haters, esa multitud sin cara que hoy se reparte el mundo en comentarios, sabe algo que ninguna app ense\u00f1a: que la cr\u00edtica es ruido y que el trabajo es silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay otra cosa, m\u00e1s extra\u00f1a, que este hombre hace sin propon\u00e9rselo. Messi es de los pocos lugares donde la Argentina todav\u00eda se reconoce a s\u00ed misma. En un pa\u00eds que pelea por todo, por el d\u00f3lar, por el pasado, por la palabra \u201ccasta\u201d, por cu\u00e1l de las dos mitades es la verdadera, hay un instante en que dos desconocidos que no se soportan gritan el mismo gol y se abrazan sin preguntarse a qui\u00e9n vot\u00f3 el otro. Una grieta que se cierra durante noventa minutos no resuelve nada, pero demuestra que cerrarse es f\u00edsicamente posible. Qu\u00e9 rara la \u00e9poca que nos arma en trincheras y que, cuando aparece algo capaz de unirnos, lo interpreta como excepci\u00f3n y no como se\u00f1al. Si hay un lugar donde caben todas las posiciones, \u00bfpor qu\u00e9 no pensar que hay otros? Si nos sale con el 10, \u00bfpor qu\u00e9 no con la escuela, con el barrio, con la cooperativa, con lo com\u00fan? Una comunidad organizada empieza siempre en algo tan modesto y tan inmenso como una emoci\u00f3n compartida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El algoritmo, a su manera perversa, nos dice algo parecido. Hay un Messi para cada uno. El de los goles al Getafe, el de la gambeta imposible, el del Barcelona de Guardiola, el de Qatar, el que lloraba en el piso del Maracan\u00e1, el que besa la copa en la madrugada del domingo. Cada cual tiene el suyo, y ah\u00ed est\u00e1 la trampa y la belleza: lo que el sistema usa para encerrarnos en burbujas es tambi\u00e9n lo que nos permite hacer memoria personal, elegir qu\u00e9 recuerdo guardar. Cada Messi es una ventana al pa\u00eds que fuimos cuando \u00e9ramos j\u00f3venes, al que somos, al que todav\u00eda podr\u00edamos ser. El mismo dispositivo que nos fragmenta puede, si lo sabemos mirar, devolvernos una biograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto, claro, es ef\u00edmero. Ojal\u00e1 dure. Ojal\u00e1 lo tengamos todav\u00eda un tiempo, y mientras est\u00e9, a disfrutarlo sin la neurosis de la despedida. Este a\u00f1o, adem\u00e1s, se llev\u00f3 a otro de los nuestros: se fue el Indio Solari, y con \u00e9l se corre un tel\u00f3n que los de m\u00e1s de treinta conocemos bien. Hubo un tiempo largo, largu\u00edsimo, en que Messi y el Indio conviv\u00edan en la misma pieza de nuestra cabeza: uno haciendo delirar al estadio con los pies, el otro haci\u00e9ndolo su voz. Los dos nos dieron lugares a donde volver cuando todo lo dem\u00e1s se desordenaba. Ahora nos toca aprender a hacer los duelos m\u00e1s r\u00e1pido, o a entender que el duelo no es una transacci\u00f3n que se resuelve en un clip.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u00eddolos no se miran: se escuchan, se viven, se agradecen. Quiz\u00e1s la \u00faltima lecci\u00f3n de Messi sea \u00e9sa, y es la que m\u00e1s cuesta: soltar el celular un rato. Dejar de mirar la pantalla para ver lo que nos devuelve el que juega, el que canta, el que escribe, el que hace. Porque el gol de treinta segundos es el instante y los noventa minutos es la vida. Y la vida, como el f\u00fatbol, no se gana con una buena edici\u00f3n. Se gana de a poco, un pase por vez, en un campo donde varias veces el gol de nuestras vida no sucede en la primera jugada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Mariano Quiroga) Messi es el jugador que le puso cara a esta era hipermoderna,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":18562,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3970,8],"tags":[169],"class_list":["post-18561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-deportes","category-interes-general","tag-lionel-messi"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/realidadsur.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Messi-por-Mariano-Quiroga.jpg?fit=1600%2C1600&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18561"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18563,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18561\/revisions\/18563"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/realidadsur.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}