3 febrero, 2026

THOMAS ALVA EDISON: EL CIERRE DE UN COLEGIO PROVADO Y UNA CRISIS QUE SE AGUDIZA

THOMAS ALVA EDISON: EL CIERRE DE UN COLEGIO PROVADO Y UNA CRISIS QUE SE AGUDIZA
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La educación tratada como un simple negocio se vio reflejada una vez más con el cierre del colegio privado Thomas Alva Edison. Una situación que se repite en la historia de las escuelas privadas en Berazategui.

Tiempo atrás fue el turno del colegio José Hernandez, le siguió el De La Plaza, y si no hubiese sido por la lucha y el involucramiento de los padres para conformar una cooperativa, también hubiera corrido la misma suerte el Luz del Sur, de El Pato.

Sin embargo, la experiencia no puso en alerta a alumnos, trabajadores y padres del Edison, ya que el viernes se desayunaron con que el instituto fundado en 1994 anunció su cierre definitivo por razones presupuestarias.

Si bien la comunicación se hizo en una reunión entre el colegio y los involucrados en la medida, fue la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP), quien la confirmó, añadiendo que trabajan en la reubicación de los alumnos, mientras que los padres deberán decidir si continuarán la escolaridad de sus hijos en escuelas privadas o estatales.

El cierre del Edison provocó el lógico enojo de los padres de los alumnos, ya que muchos habían pagado la matrícula de 2026 y ahora se encuentran abocados a conseguir una vacante en alguna otra institución.

“Hoy cierra las puertas y tuvimos que salir corriendo a buscar matrícula en otros lados”, indicó una de las madres damnificadas, y denunció: “No tenemos plata a esta altura del año, no nos quieren dar la plata de matrícula, no nos quieren dar la plata de mes que ya pagamos. Y encima, si no les pagás, no te quieren dar los papeles, ya sea el pase o la firma de boletín”.

Luego, agregó: “Todo eso no lo pueden retener porque hay una ley que nos avala, que nos tienen que dar todos los papeles, (0:40) por más que se adeude matrícula, o cuota mensual. Encima amenazan y se ríen porque es lo único que saben hacer. No se encuentran vacantes, ni en la escuela pública, ni en la escuela privada”.

Por su parte, una de las trabajadoras de la institución, Noelia Camiolo, escribió en sus redes: “Hoy me tocó vivir una situación que me atraviesa profundamente. Siento tristeza, bronca e impotencia. Hace dos años que trabajo como Acompañante Terapéutica en el colegio Thomas Edison, un lugar donde puse tiempo, energía y corazón. Y hoy, después de una incertidumbre que se hizo eterna, comunicaron que el colegio presentó la quiebra”.

“No puedo dejar de empatizar con el personal docente y no docente, con esas personas que dedicaron más de veinte años a una profesión que amaron, que sostuvieron aulas, historias y generaciones enteras. Hoy se quedan en la calle, y duele. Duele porque no es solo un trabajo: es un proyecto de vida, es identidad, es entrega, es vocación”, agregó.

Del mismo modo, añadió: “Esta noticia no solo habla de un cierre; habla del impacto humano, de la falta de respeto hacia quienes sostienen la educación todos los días, aún en las peores condiciones. Habla de puertas que se cierran sin pensar en las vidas que quedan del otro lado”.

“Me quedo con una mezcla de emociones difíciles, pero también con la certeza de que quienes ponen el alma en lo que hacen siempre encuentran un camino. Ojalá que ese camino llegue pronto, para todos los que hoy sienten que el piso se les movió.
Y ojalá también que como sociedad aprendamos a cuidar a quienes nos cuidan, nos enseñan y nos acompañan”, finalizó.

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