21 marzo, 2026

UN CIUDADANO ILUSTRE DE BERAZATEGUI SERÁ PROCLAMADO BEATO POR EL PAPA

Enrique Shaw, a un paso de ser santo

Enrique Shaw, a un paso de ser santo

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El papa León XIV aprobó hoy, 18 de diciembre, el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido al venerable empresario argentino Enrique Shaw, quien nació el 26 de febrero de 1921 en París (Francia) y murió el 27 de agosto de 1962 en Buenos Aires.

Durante la audiencia concedida al cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Sumo Pontífice autorizó a promulgar los decretos relativos, entre ellos el del fiel laico y padre de familia.

A lo largo de la historia, Shaw forjó una relación estrecha con sus trabajadores y esto lo llevó a ser llamado “el empresario de Dios”, por parte del Monseñor Santiago Olivera. Fue Director en la Cristalería Rigolleau, forjando una auténtica relación de cercanía con los obraros de la emblemática empresa de Berazategui.

Asimismo, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), en 1952, bajo el deseo de que los empresarios conocieran y actuaran la propia Doctrina Social de la Iglesia Católica en el bien de sus empleados y para que los mismos empresarios propagasen la fe en Cristo.

Por otra parte, en una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante local, se declaró -mediante la Ordenanza Municipal N° 6098- Ciudadano Ilustre a Enrique Shaw (1921-1962). En Berazategui siempre es recordado por su gran humanidad y compromiso con la comunidad.

El milagro que se le atribuye a la intercesión de Enrique Shaw es una curación científicamente inexplicable de un niño de seis años, golpeado por un caballo.

El 21 de junio de 2015, en un campo de la localidad bonaerense de Suipacha, la vida de una familia cambió para siempre. Un niño de cinco años jugaba cerca de un corral cuando ocurrió un hecho tan inesperado como brutal: un caballo, asustado por la presencia de una víbora, lanzó una violenta patada que impactó de lleno en su cabeza. El golpe fue devastador y le provocó una lesión craneana gravísima.

Sus padres, vinculados con ACDE, rezaron fervientemente a Shaw para pedir su intercesión. El niño se recuperó de manera inesperada, sin explicación médica, y volvió a su vida normal rápidamente. Hoy, aquel niño, convertido en adolescente, lleva una vida normal y sin secuelas. Una curación que la ciencia no logra explicar y que fue reconocida por la Iglesia a través del decreto publicado hoy.

Camino a la beatificación
En abril de 2021, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoce las virtudes heroicas del venerable empresario, laico fiel y padre de familia numerosa.

En enero de 2025 el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica.

El 17 de junio, la Comisión de Teólogos aprobó en forma “unánime” la oración de intercesión dirigida al “candidato” y los frutos de la misma en el milagro que se le atribuye.

El 16 de diciembre, tuvo lugar la Asamblea de obispos y cardenales en el Dicasterio para las Causas de los Santos y dio ‘su parecer favorable’ acerca del proceso.

El papa León XIV aprobó el 18 de diciembre, el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido al venerable empresario argentino.

Enrique Shaw nació el 26 de febrero de 1921, perdió a su madre siendo muy pequeño en 1925; su padre, cumpliendo con el pedido de su esposa, confió la formación de su hijo a un sacerdote.

Fue alumno del Colegio De La Salle e ingresó luego a la Escuela Naval Militar, donde afloró su extraordinario testimonio de fe; mientras surcaba los mares del sur descubrió su compromiso en la labor apostólica. En 1943 se casó con Cecilia Bunge, con quien formó su familia de 9 hijos. En 1945 pidió la baja en la Armada Argentina para responder a su vocación por Dios con una especial misión.

Su corazón lo llevó a querer convertirse en obrero, pero el consejo de un sacerdote le abrió otra perspectiva y decidió llevar el Evangelio al empresariado. De allí su labor como directivo en Rigolleau, siendo un ejemplo de dirigente de empresa que se preocupó por cada empleado como si se tratara de un hermano, dando sin medir a todos los que necesitaban algo de él hasta el día de su muerte.

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