4 febrero, 2026

EL MILAGRO DE ENRIQUE SHAW RECONOCIDO POR EL VATICANO

La nieta del empresario y el Papa Francisco

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El milagro que se le atribuye a la intercesión de Enrique Shaw es una curación científicamente inexplicable de un niño de seis años, golpeado por un caballo.

El 21 de junio de 2015, en un campo de la localidad bonaerense de Suipacha, la vida de una familia cambió para siempre. Un niño de cinco años jugaba cerca de un corral cuando ocurrió un hecho tan inesperado como brutal: un caballo, asustado por la presencia de una víbora, lanzó una violenta patada que impactó de lleno en su cabeza. El golpe fue devastador y le provocó una lesión craneana gravísima.

Sus padres, vinculados con ACDE, rezaron fervientemente a Shaw para pedir su intercesión. El niño se recuperó de manera inesperada, sin explicación médica, y volvió a su vida normal rápidamente. Hoy, aquel niño, convertido en adolescente, lleva una vida normal y sin secuelas. Una curación que la ciencia no logra explicar y que fue reconocida por la Iglesia a través del decreto publicado hoy.

Según publicaron algunos medios en el año 2015, luego del golpe del caballo y cuando logran levantar al niño, la situación era desesperante: no respondía, no reaccionaba, parecía no respirar.

Sin tiempo que perder, lo subieron a una camioneta y emprendieron una carrera contra el reloj. Durante el trayecto buscan ayuda en distintos puntos: Suipacha, Chivilcoy y otros pueblos intermedios.

En Chivilcoy ocurre el primer hecho decisivo: dos médicas, ex oficiales de la Fuerza Aérea y con experiencia en trauma, logran provocar una reacción vital mínima, suficiente para que el niño pueda resistir el traslado posterior en avión sanitario.

Gracias a esa intervención, el niño logra llegar con vida al Hospital Universitario Austral, en Buenos Aires, incluso soportando un traslado aéreo en helicóptero. Al ingresar al Austral, el pronóstico era sombrío. Un médico advierte a la familia que el estado del niño era tan grave que quizás no convenía siquiera intervenirlo, insinuando que podía estar ya clínicamente muerto.

Sin embargo, los padres insisten: “Hagan todo lo que sea necesario”. Es en ese momento límite cuando el padre realiza un gesto interior decisivo. Con una fe absoluta, se encomienda a la intercesión de Enrique Shaw, empresario argentino y padre de familia, cuya causa de beatificación estaba en curso. Pronuncia una frase que quedará grabada para siempre: “Yo te cambio tu santidad por la salud de mi hijo”.

Desde entonces, la familia inicia una acción tan simple como poderosa: pedir oración. No a un santo consagrado y conocido, sino a un hombre que muchos no sabían quién era.

Al principio rezan los más cercanos. Luego, la cadena crece. Con el paso de los días, entre 7.000 y 8.000 personas en distintos países rezaban por el niño, pidiendo su curación por intercesión de Enrique Shaw.

El niño se recuperó de manera inesperada, sin explicación médica, y volvió a su vida normal rápidamente.

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