UNA CIUDAD ARGENTINA SORTEA ORO ENTRE LOS TURISTAS QUE LA VISITEN
La municipalidad de un pueblo serrano de San Luis anunció que sorteará entre sus visitantes una muestra de oro de 18 quilates extraído de sus propios arroyos.
De esta manera, se premiará a quienes se acerquen a conocer el pueblo durante estas vacaciones de invierno, la época en que los sitios serranos de esa provincia reciben el mayor movimiento turístico del año.
Se trata de La Carolina, ubicada a 82 kilómetros de la ciudad de San Luis, hacia el noreste. Con sus calles de piedra y casas de adobe, este pueblo conserva intacta la esencia de un antiguo poblado minero.
La historia de La Carolina está profundamente ligada a la minería. A fines del siglo XVIII, el hallazgo de importantes vetas auríferas impulsó el nacimiento de uno de los centros mineros más importantes del país. Actualmente es posible recorrer antiguas minas, conocer las técnicas de extracción utilizadas por los primeros mineros y adentrarse en túneles.
Desde el gobierno municipal informaron que la propuesta del sorteo de oro “busca premiar a los turistas por elegir el destino y, al mismo tiempo, condensar en un solo objeto la historia, la identidad y el espíritu de un pueblo serrano que figura entre los más bonitos del mundo.”
El oro que se sortea es de 18 quilates extraído de los arroyos de la zona por pirquineros del lugar, “la misma actividad artesanal que marcó la historia minera de La Carolina y que sigue viva en el pueblo”, destacan desde la Agencia de Noticias de San Luis.
Para participar solo hace falta visitar la localidad y conservar el ticket del estacionamiento del Pueblo Peatonal. Ese comprobante es el que habilita a participar.
Hasta el 28 de julio, los sorteos se realizan en vivo, todos los días a las 17 en la oficina de Informes Turísticos.
Cada tarde entran en juego todos los tickets emitidos ese mismo día, y el ganador debe presentar su comprobante para retirar el premio.
Las calles de La Carolina invitan a caminar sin apuros, disfrutar cada rincón y descubrir la riqueza de una localidad donde el paisaje y la historia conviven en perfecta armonía.
A más de 1.600 metros sobre el nivel del mar, el aire puro de la sierra acompaña cada paseo y desde cualquier punto del pueblo se pueden contemplar cerros, quebradas, arroyos cristalinos y antiguos senderos que alguna vez recorrieron los buscadores de oro.

