13 septiembre, 2026

RECUERDAN A UN DOCENTE QUE FUE FALSAMENTE ACUSADO DE ABUSO

Facundo Díaz

Facundo Díaz

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Facundo Díaz era un docente en la ciudad de Río Gallegos, quien se suicidó cuando había sido apartado de su cargo un presunto abuso sexual. la justicia luego determinó que el delito no había sucedido.
El texto que hicieron circular desde el sitio Con los chicos NO, con los docentes tampoco es el siguiente:

“FACUNDO DIAZ: El Docente, el Jardín y el rumor.
Quien era este chico en cuyo recuerdo se inspira la LEY FACU que lleva su nombre?

Facundo Díaz tenía 27 años. Era profesor de música en el Jardín de Infantes Nº 44 de Río Gallegos. Tocaba el ukelele. Daba clase. Jugaba al fútbol en la Liga de los Barrios. No era un expediente. Era un pibe de Rio Gallegos.

El 3 de septiembre de 2019 una madre lo denunció por presunto abuso sexual a un alumno. El 4 de octubre el Consejo Provincial de Educación lo apartó del cargo. Nunca hubo acusación formal. Nunca hubo imputación. Hubo sumario, rumor y abandono.

En los grupos de padres corrió una sentencia previa al juicio: que el profesor había violado a un chico. Lo dijeron con nombre y apellido. Hasta filtraron el número de expediente. Las compañeras del jardín firmaron una nota: creían en Facu. Nadie lo acompañó a su casa el día que lo sacaron del aula. Lo fue a buscar su padre.
Las redes lo destrozaron.

El 2 de noviembre de 2019 Facundo se metió a la ría. Lo encontraron sin vida en la costanera. ADOSAC paró. Hubo reclamo en el izamiento de la bandera. Una compañera lo dijo sin maquillaje: “Lo mataron los rumores y el abandono”.

Días después, la Cámara Gesell y las pericias -de la defensa y del gabinete- coincidieron: no había indicios de abuso. Lo que sí apareció fue un cuadro vinculado a un trastorno del desarrollo del niño. Facundo ya estaba muerto. La inocencia llegó con el cuerpo en la morgue.

Eso es el núcleo de esta historia: el Estado se apuró para apartarlo y se durmió para contenerlo. El protocolo protegió a la institución. No protegió al docente.

Fue entonces cuando, el corazón destrozado de una madre Graciela Riquelme y una excelente abogada, la Doctora Elba Soria se unieron para convertir el nombre de Facu en bandera de Justicia.

La Ley Facu no le devuelve el ukelele al Jardín 44. No le devuelve el hijo a Graciela. Lo que hace, si el Estado no la vacía, es interrumpir una cadena: denuncia, rumor, soledad, ría.

El recinto votó. La madre peleó siete años. El docente no volvió.

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